(...)
Eso cambia todo, percepción total, viento, el ruido del agua en el muelle de punta gorda, el ruido cien por ciento montevideano de los autos viejos por la rambla, dejando pasar autos nuevos a diestra y siniestra. New York en ruinas y los que siguen visitando su entrada tapiada anti-glamour. Sus borracheras ruidosas. Una gaviota mueve el aire lentamente. Un huracán.... más viento. El mismo viento. Todo.
9 de diciembre de 2010
8 de abril de 2010
"Consejos de una Oruga"
"Alicia y la Oruga se estuvieron contemplando en silencio durante un buen rato. Por fin la Oruga se quitó la boquilla de narguile de la boca y le habló con voz lánguida y adormilada.
-¿Quién eres tú? -Preguntó la Oruga.
No era precisamente la manera más alentadora de empezar la conversación. Alicia replicó algo intimidada:
- Pues verá usted, señora... yo... yo no estoy muy segura de quién soy ahora, en este momento. Sé quién era, cuando me levanté esta mañana. Creo que eh sufrido varios cambios desde entonces."
Las aventuras de Alicia. Lewis Carrol
-¿Quién eres tú? -Preguntó la Oruga.
No era precisamente la manera más alentadora de empezar la conversación. Alicia replicó algo intimidada:
- Pues verá usted, señora... yo... yo no estoy muy segura de quién soy ahora, en este momento. Sé quién era, cuando me levanté esta mañana. Creo que eh sufrido varios cambios desde entonces."
Las aventuras de Alicia. Lewis Carrol
29 de marzo de 2010
in - seguro
"la inseguridad hoy en día es una cosa de locos" decía espantada doña Lola mientras su perro Camilito dormía placidamente sobre una hermosa mantita de polar que en una de sus esquinas lucía el logo de "American Airlines".
30 de diciembre de 2009
ataque
Entré a mi cuarto y al cerrar la puerta, Ella saltó desde atrás de la misma.
Me agarró por sorpresa pero por suerte atiné a apartarme de su trayectoria, evitando ser derribado. La vi pasar a mi lado y caer pesadamente al piso.
Yo la había estado buscando pero ya me había resignado a no volverla a ver.
Cuando pude salir de mi asombro emití unas primeras palabras.
"Che... encontré la escoba".
Me agarró por sorpresa pero por suerte atiné a apartarme de su trayectoria, evitando ser derribado. La vi pasar a mi lado y caer pesadamente al piso.
Yo la había estado buscando pero ya me había resignado a no volverla a ver.
Cuando pude salir de mi asombro emití unas primeras palabras.
"Che... encontré la escoba".
mix
Llegó a su casa y puso un disco de musica verde seco. Mientras tarareaba desafinaba y escribia un cuento azul, con tenues tonos amarillos.
Antes de la noche salió a comprar algunas verduras y saludó rojamente al verdulero que era (además) su amigo. Compró algunas pocas cosas como para cocinar una violeta ensalada para uno.
Se acostó verde agua y soñó amarillo y turquesa.
Se despertó y al abrir los ojos no pudo ver nada.
Antes de la noche salió a comprar algunas verduras y saludó rojamente al verdulero que era (además) su amigo. Compró algunas pocas cosas como para cocinar una violeta ensalada para uno.
Se acostó verde agua y soñó amarillo y turquesa.
Se despertó y al abrir los ojos no pudo ver nada.
25 de febrero de 2009
Elefantes
Era una lluvia de gotas gruesas y abundantes, acompañadas por otras gotas más finas y aún más abundantes, que en conjunto hacían que todo pareciera un solo montón de agua a rayas. Cualquiera de los dos individuos que se encontraban sentados en el bar la hubiera podido describir mucho mejor.
El primero vestía un gran sobretodo de invierno empapado, aunque había entrado hacía más de media hora. Se servía una bebida transparente directamente de una botella ya medio vacía.
El segundo parecía recién llegado de Florida, a decir verdad tenía un aspecto extraño considerando el sucio bar en el que se encontraba, la luz caía directamente sobre él y tomaba de un baso largo lleno de un líquido cian. Si se lo miraba detenidamente podía uno imaginarse en pleno día soleado.
El hombre del sobretodo oscuro rompió un largo silencio.
- ¿Y? ¿a quién te cojes ultimamente?.
- Ya sabes que me aburre que siempre hables de lo mismo.
- Y tú sabes que eres un viejo pacato, me aburres, todavía no entiendo por qué sigo viniendo a verte a esta pocilga, debe ser por esta porquería que me sirves, es buena como el diablo.
- Sexo sexo y más sexo, es lo único sobre lo que sabes hablar... cuando no estás criticando todo lo que se encuentra a la vista.
- Eres un pésimo escritor.
- No sigas con eso, sabes que te aprecio, y sé que tú también lo haces.
El camarero interrumpió la discusión para reponer la botella de liquido transparente que ya se había terminado. El baso de liquido cian aún estaba medio lleno. Charles pidió algo de comida.
- Se dice que estás trabajando en tu siguiente novela por encargo de Dee Dee.
- Es cierto.
- ¿De qué va?
- Lo de siempre, ya sabes.
- Claro, otra porquería barata sobre sexo y alcohol... y peleas con tus putas.
- ¿Entonces para qué preguntas?¿Tú seguirás escribiendo sobre tus amigos marcianos?
- Cerdo.
- Hipócrita.
Ray tomó un largo trago de su baso con lo que terminó lo que quedaba de su segunda botella y se paró. Abrochó los botones de su largo sobretodo oscuro y se fue del lugar.
Charles ya casi terminaba su bebida cian, pagó la cuenta, tomó su paraguas blanco y se despidió del camarero con un "hasta el mes que viene, Dan".
El primero vestía un gran sobretodo de invierno empapado, aunque había entrado hacía más de media hora. Se servía una bebida transparente directamente de una botella ya medio vacía.
El segundo parecía recién llegado de Florida, a decir verdad tenía un aspecto extraño considerando el sucio bar en el que se encontraba, la luz caía directamente sobre él y tomaba de un baso largo lleno de un líquido cian. Si se lo miraba detenidamente podía uno imaginarse en pleno día soleado.
El hombre del sobretodo oscuro rompió un largo silencio.
- ¿Y? ¿a quién te cojes ultimamente?.
- Ya sabes que me aburre que siempre hables de lo mismo.
- Y tú sabes que eres un viejo pacato, me aburres, todavía no entiendo por qué sigo viniendo a verte a esta pocilga, debe ser por esta porquería que me sirves, es buena como el diablo.
- Sexo sexo y más sexo, es lo único sobre lo que sabes hablar... cuando no estás criticando todo lo que se encuentra a la vista.
- Eres un pésimo escritor.
- No sigas con eso, sabes que te aprecio, y sé que tú también lo haces.
El camarero interrumpió la discusión para reponer la botella de liquido transparente que ya se había terminado. El baso de liquido cian aún estaba medio lleno. Charles pidió algo de comida.
- Se dice que estás trabajando en tu siguiente novela por encargo de Dee Dee.
- Es cierto.
- ¿De qué va?
- Lo de siempre, ya sabes.
- Claro, otra porquería barata sobre sexo y alcohol... y peleas con tus putas.
- ¿Entonces para qué preguntas?¿Tú seguirás escribiendo sobre tus amigos marcianos?
- Cerdo.
- Hipócrita.
Ray tomó un largo trago de su baso con lo que terminó lo que quedaba de su segunda botella y se paró. Abrochó los botones de su largo sobretodo oscuro y se fue del lugar.
Charles ya casi terminaba su bebida cian, pagó la cuenta, tomó su paraguas blanco y se despidió del camarero con un "hasta el mes que viene, Dan".
28 de enero de 2009
Alfredo
"tarde o temprano, llega el momento en que callar o hablar es lo mismo, entonces es mejor callarse."
Alfredo
Cinema Paradiso.
Alfredo
Cinema Paradiso.
18 de diciembre de 2008
noche
durante las noches me apropio de todo al caminar por las calles sin dueño. Comparto los pequeños secretos que crecen con poca esperanza entre los paños de hormigón o las baldosas quebradas, con otros pocos, locos, caminantes nocturnos que en silencio se apropian de todo.
11 de octubre de 2008
sobre mi abuelo _ 1
hoy vi llorar a mi padre por segunda vez en mi vida.
Vi que se le llenaban los ojos de lágrimas cuando me empezó a contar que a mi edad se despertaba soñando que ayudaba a su padre a escapar de la cárcel. Después de un profundo silencio dijo "fueron días jodidos". Me contagió el llanto. Hacía mucho que yo no lloraba, no me acuerdo cuándo fue la ultima vez.
Vi que se le llenaban los ojos de lágrimas cuando me empezó a contar que a mi edad se despertaba soñando que ayudaba a su padre a escapar de la cárcel. Después de un profundo silencio dijo "fueron días jodidos". Me contagió el llanto. Hacía mucho que yo no lloraba, no me acuerdo cuándo fue la ultima vez.
9 de septiembre de 2008
El Final.
me mira con esa cara que vi una vez hace tantos años, y ya sé lo que va a decir. Dirá lo mismo que aquella vez.
Todo está implícito, el fin se acerca aplanador e implacable, es difícil marcar el momento exacto en que el final ah llegado. Tal vez ese momento ya pasó, pues lo que sigue es una sucesión natural de hechos inevitables, como la caída de las fichas de un dominó. O tal vez ese momento esté determinado por el punto final de la oración que se aproxima a sus labios.
Ese es el problema, el no estar seguro de si todo terminó, o si aún vivo montado en la estela del ultimo estertor. La prolongación de este instante se transforma en una necesidad vital, y en una tortura desgarradora.
Mil millones de pensamientos desesperados se atropellan queriendo dar a luz alguna idea. El esfuerzo sobrehumano al que me veo exijido en el vano intento de estirar este momento un segundo más me agota, y caigo rendido ante mis propios negativos pensamientos.
Cegado por el atropellamiento pierdo la orientación y la capacidad de comprender lo que mis sentidos me trasmiten, pero desde algún lugar de la agonizante conciencia que resiste me llega su voz.
- Tenemos que hablar.
Lo dijo. Se acabó.
Todo está implícito, el fin se acerca aplanador e implacable, es difícil marcar el momento exacto en que el final ah llegado. Tal vez ese momento ya pasó, pues lo que sigue es una sucesión natural de hechos inevitables, como la caída de las fichas de un dominó. O tal vez ese momento esté determinado por el punto final de la oración que se aproxima a sus labios.
Ese es el problema, el no estar seguro de si todo terminó, o si aún vivo montado en la estela del ultimo estertor. La prolongación de este instante se transforma en una necesidad vital, y en una tortura desgarradora.
Mil millones de pensamientos desesperados se atropellan queriendo dar a luz alguna idea. El esfuerzo sobrehumano al que me veo exijido en el vano intento de estirar este momento un segundo más me agota, y caigo rendido ante mis propios negativos pensamientos.
Cegado por el atropellamiento pierdo la orientación y la capacidad de comprender lo que mis sentidos me trasmiten, pero desde algún lugar de la agonizante conciencia que resiste me llega su voz.
- Tenemos que hablar.
Lo dijo. Se acabó.
25 de agosto de 2008
Por su seguridad, lo estamos filmando.
El Poeta descubre fascinado los imperceptibles tonos de verde en los amaneceres primaverales.
El Poeta desnuda el alma misma al recitar con sus labios los más puros sentimientos.
El Poeta detiene en sus versos el etéreo momento alboreo del día.
El Poeta cobija al hablar a aquellos cuyas mentes aclaman reposo.
El Poeta vislumbra en la mirada del pobre la riqueza de espíritu.
El Poeta cocina papas fritas con apenas un chorrito de aceite.
El Poeta desnuda el alma misma al recitar con sus labios los más puros sentimientos.
El Poeta detiene en sus versos el etéreo momento alboreo del día.
El Poeta cobija al hablar a aquellos cuyas mentes aclaman reposo.
El Poeta vislumbra en la mirada del pobre la riqueza de espíritu.
El Poeta cocina papas fritas con apenas un chorrito de aceite.
10 de julio de 2008
Reflecciones: 7 usos de la palabra "pedo"
estoy al pedo
estoy en pedo
no me sale ni de pedo
tengo un pedo en la cabeza
me tiré un pedo
esa moto anda como pedo
estoy en pedo
no me sale ni de pedo
tengo un pedo en la cabeza
me tiré un pedo
esa moto anda como pedo
6 de junio de 2008
3 viajes.
Relato de un viaje imaginario:
Viajaban rápidamente, guiados por un itinerario que les gritaba siempre que estaban llegando tarde al siguiente destino.
Tomaban fotos de cada lugar, gracias a sus nuevas cámaras digitales y a sus computadoras portables podían hacerlo infinitamente, y también recogían piedras en cada plaza.
Después de un par de semanas habían aprendido a sacar fotos pensando ya en su siguiente objetivo, y localizando alguna piedrita tirada en el piso. Generalmente las piedritas las encontraban en los rincones oscuros, allí donde la gente no mira por miedo a ver algún secreto escondido.
Al cabo de un mes sus ojos solo veían el visor de la cámara, y las piedritas las encontraban rápidamente con el olfato, donde fuera.
A los dos meses tuvieron que tirar al río una valija llena de piedras que había perdido el sentido y solo estorbaba y enlentecía el viaje.
Cuando volvieron apenas reconocieron sus casas y a sus parientes, pero al final lograron convencerse de que aquello era el hogar.
Al ver las fotos se emocionaron, y se prometieron visitar aquellos lugares... algún día.
Relato de dos viajes reales:
La noche del jueves pasado al viernes vajé a BsAs.
La noche del viernes me engripé y pasé todo el fin de semana en cama, así que lo único que vi de BsAs. fue el camino del Buquebus a lo de mi prima, porque el domingo denoche volví a Montevideo.
El lunes lo pasé en cama, así que por aburrimiento me puse a ver álbumes de fotos viejas. Entre otras cosas encontré las de mi cumpleaños de primero de liceo.
Nunca festejé mis cumpleaños, esta fue una de las pocas veces, y no tengo idea del por qué lo hice. Sospecho que sería para sociabilizar con mis nuevos compañeritos, pero quién sabe qué pasaría por la cabeza de aquel gordito con pocas luces que era yo a los 12-13 años.
Ese año cometí un error que comete todo el mundo alguna vez en su vida: Mezclar en un mismo ambiente personas de ambientes diferentes. Invité también a mis amigos de la escuela.
En una de las fotos, en la que aparecíamos todos los presentes en el cumpleaños, lo vi a Julio, mirando la cámara desde una segunda fila, medio tapado por el hombro de alguien de mayor estatura que él.
Julio era uno de mis 4 grandes amigos de la escuela. El cabeza, Ernesto, Julio y yo nos pasabamos los recreos enteros charlando de lo que fuera, jugando a la arrimadita o participando en los caóticos torneos de guerra de caballitos, en los que participaba toda la generación, y donde Ernesto y yo eramos campeones indiscutibles.
Julio era un tipo muy tranquilo, aunque me acuerdo de una vez que se trenzó a piñas con un tal M.B. y lo tapó a tortazos. Aparte de eso, un tipo muy tranquilo e inocente, al que alguna vez tomaban el pelo sabiendo que no habría consecuencias.
La ultima vez que lo vi en mucho tiempo fue en aquel cumpleaños.
Una vez en un 104 me encontré con Ernesto, y como no podía ser de otra forma, nos pusimos a hablar de aquellos tiempos. Me contó que del Cabeza no sabía nada, pero que Julio había estado metido en drogas hasta el cuello, robando para comprarlas y pasando alguna noche en la comisaría. Después de eso se metió al pare de sufrir, hasta que lo echaron por entrar "al templo" bajo los efectos de alguna cosa, peleandose a gritos con todo el mundo. Aparentemente no les interesó exorsisarlo a él.
A Ernesto lo volví a ver muchas veces por amigos en común, del cabeza no volví a saber nunca nada y a Julio lo volví a ver una vez.
Ese día yo iba distraido sentado en un 142, cuando alguien apoyó una estampita en mi falda. El que me daba la estampita era dueño de un rostro flaco y demacrado, con ojos celestes, redondos, saltones y fríos. El pelo largo y sucio, rubio, y una barba de un par de días sin afeitar. Me pidió una moneda y me di cuenta,
era mi amigo
Julio.
Viajaban rápidamente, guiados por un itinerario que les gritaba siempre que estaban llegando tarde al siguiente destino.
Tomaban fotos de cada lugar, gracias a sus nuevas cámaras digitales y a sus computadoras portables podían hacerlo infinitamente, y también recogían piedras en cada plaza.
Después de un par de semanas habían aprendido a sacar fotos pensando ya en su siguiente objetivo, y localizando alguna piedrita tirada en el piso. Generalmente las piedritas las encontraban en los rincones oscuros, allí donde la gente no mira por miedo a ver algún secreto escondido.
Al cabo de un mes sus ojos solo veían el visor de la cámara, y las piedritas las encontraban rápidamente con el olfato, donde fuera.
A los dos meses tuvieron que tirar al río una valija llena de piedras que había perdido el sentido y solo estorbaba y enlentecía el viaje.
Cuando volvieron apenas reconocieron sus casas y a sus parientes, pero al final lograron convencerse de que aquello era el hogar.
Al ver las fotos se emocionaron, y se prometieron visitar aquellos lugares... algún día.
Relato de dos viajes reales:
La noche del jueves pasado al viernes vajé a BsAs.
La noche del viernes me engripé y pasé todo el fin de semana en cama, así que lo único que vi de BsAs. fue el camino del Buquebus a lo de mi prima, porque el domingo denoche volví a Montevideo.
El lunes lo pasé en cama, así que por aburrimiento me puse a ver álbumes de fotos viejas. Entre otras cosas encontré las de mi cumpleaños de primero de liceo.
Nunca festejé mis cumpleaños, esta fue una de las pocas veces, y no tengo idea del por qué lo hice. Sospecho que sería para sociabilizar con mis nuevos compañeritos, pero quién sabe qué pasaría por la cabeza de aquel gordito con pocas luces que era yo a los 12-13 años.
Ese año cometí un error que comete todo el mundo alguna vez en su vida: Mezclar en un mismo ambiente personas de ambientes diferentes. Invité también a mis amigos de la escuela.
En una de las fotos, en la que aparecíamos todos los presentes en el cumpleaños, lo vi a Julio, mirando la cámara desde una segunda fila, medio tapado por el hombro de alguien de mayor estatura que él.
Julio era uno de mis 4 grandes amigos de la escuela. El cabeza, Ernesto, Julio y yo nos pasabamos los recreos enteros charlando de lo que fuera, jugando a la arrimadita o participando en los caóticos torneos de guerra de caballitos, en los que participaba toda la generación, y donde Ernesto y yo eramos campeones indiscutibles.
Julio era un tipo muy tranquilo, aunque me acuerdo de una vez que se trenzó a piñas con un tal M.B. y lo tapó a tortazos. Aparte de eso, un tipo muy tranquilo e inocente, al que alguna vez tomaban el pelo sabiendo que no habría consecuencias.
La ultima vez que lo vi en mucho tiempo fue en aquel cumpleaños.
Una vez en un 104 me encontré con Ernesto, y como no podía ser de otra forma, nos pusimos a hablar de aquellos tiempos. Me contó que del Cabeza no sabía nada, pero que Julio había estado metido en drogas hasta el cuello, robando para comprarlas y pasando alguna noche en la comisaría. Después de eso se metió al pare de sufrir, hasta que lo echaron por entrar "al templo" bajo los efectos de alguna cosa, peleandose a gritos con todo el mundo. Aparentemente no les interesó exorsisarlo a él.
A Ernesto lo volví a ver muchas veces por amigos en común, del cabeza no volví a saber nunca nada y a Julio lo volví a ver una vez.
Ese día yo iba distraido sentado en un 142, cuando alguien apoyó una estampita en mi falda. El que me daba la estampita era dueño de un rostro flaco y demacrado, con ojos celestes, redondos, saltones y fríos. El pelo largo y sucio, rubio, y una barba de un par de días sin afeitar. Me pidió una moneda y me di cuenta,
era mi amigo
Julio.
11 de mayo de 2008
7 de abril de 2008
Dios te bendiga
como escrito en una columna o en la tapa de un tacho de basura
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
escrito y repetido hasta el cansancio en cada rincón de una ciudad de viejos
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
para que entre en tu cerebro como un ariete destruyendo las puertas que dejan afuera lo incoherente
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
una y otra vez, cristo te ama, cristo te ama, cristo te ama, repetido hasta la locura
y jodete, porque ni dios te bendiga , ni a cristo le importa. GIL
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
escrito y repetido hasta el cansancio en cada rincón de una ciudad de viejos
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
para que entre en tu cerebro como un ariete destruyendo las puertas que dejan afuera lo incoherente
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
una y otra vez, cristo te ama, cristo te ama, cristo te ama, repetido hasta la locura
y jodete, porque ni dios te bendiga , ni a cristo le importa. GIL
21 de marzo de 2008
Don
Alejandro Palmares Roche estaba solo.
Solo y enfrentado a miles de personas, parado sobre un estrado, montado en pleno 18 de julio.
Más allá de las luces de los reflectores que lo encandilaban, lograba ver a la multitud, y un centenar de flashes constantes que provenían principalmente de las primeras filas, allí donde estaba la prensa.
Según las encuestas era el candidato favorito, pero en las ultimas semanas los números no habían hecho más que fluctuar, por lo tanto todo estaba por verse aún. En otras circunstancias este hecho le habría provocado un ataque de pánico, pero ahora, al final de su campaña y luego de meses de estres, podía mantenerse allí parado sin derramar una gota de sudor.
El murmullo general comenzó a disminuir a medida que Alejandro Palmares Roche acercaba su boca al micrófono y tomaba aire. La imagen fue análoga durante un momento a la del olimpista que tensa sus músculos en el momento justo antes del disparo de largada.
Alejandro Palmares Roche. Su padre, Julio Palmares de León, había elegido ese nombre, así debía llamarse un hombre que sin duda llegaría lejos. Invirtió en los más caros internados, seleccionó los más exigentes tutores. Financió estudios que le asegurarían un futuro de codearse y sobresalir entre los más altos representantes de las mejores familias. Y allí estaba él. Si su padre pudiera verlo....
Abrió la boca.
Y estornudó.
Y estornudó.
Y volvió a estornudar.
Solo y enfrentado a miles de personas, parado sobre un estrado, montado en pleno 18 de julio.
Más allá de las luces de los reflectores que lo encandilaban, lograba ver a la multitud, y un centenar de flashes constantes que provenían principalmente de las primeras filas, allí donde estaba la prensa.
Según las encuestas era el candidato favorito, pero en las ultimas semanas los números no habían hecho más que fluctuar, por lo tanto todo estaba por verse aún. En otras circunstancias este hecho le habría provocado un ataque de pánico, pero ahora, al final de su campaña y luego de meses de estres, podía mantenerse allí parado sin derramar una gota de sudor.
El murmullo general comenzó a disminuir a medida que Alejandro Palmares Roche acercaba su boca al micrófono y tomaba aire. La imagen fue análoga durante un momento a la del olimpista que tensa sus músculos en el momento justo antes del disparo de largada.
Alejandro Palmares Roche. Su padre, Julio Palmares de León, había elegido ese nombre, así debía llamarse un hombre que sin duda llegaría lejos. Invirtió en los más caros internados, seleccionó los más exigentes tutores. Financió estudios que le asegurarían un futuro de codearse y sobresalir entre los más altos representantes de las mejores familias. Y allí estaba él. Si su padre pudiera verlo....
Abrió la boca.
Y estornudó.
Y estornudó.
Y volvió a estornudar.
10 de febrero de 2008
Tao. Re - Nacimiento
Volver a nacer, pero esta vez a través de uno mismo. Sacar fuera el desagradable ser arrugado, blando e indefenso, que enfrentado a todos los cánones de la estética es hermoso a los ojos de quien sabe mirarlo.
Entregar lo más intimo de uno a la merced y voluntad de un otro, sin más seguridad que la confianza.
Ser cálidamente recibido e incorporado a esa nueva persona, y descubrir al mismo tiempo su ser interior, vulnerable, cálido, confiado y tranquilo.
Entrar en el río, ser parte del todo, difuminar la propia identidad en una identidad más grande, infinita, eterna.
Entregar lo más intimo de uno a la merced y voluntad de un otro, sin más seguridad que la confianza.
Ser cálidamente recibido e incorporado a esa nueva persona, y descubrir al mismo tiempo su ser interior, vulnerable, cálido, confiado y tranquilo.
Entrar en el río, ser parte del todo, difuminar la propia identidad en una identidad más grande, infinita, eterna.
8 de enero de 2008
ta
Al grito de " Vamo´ carajo, hay que pudrirla !" los participantes que ese día representaban el equipo azul en nubeluz comenzaron a tomar a golpes de puño a los del equipo rojo.
Los de este ultimo comenzaron a correr buscando refugio detràs de personas mayores, mientras sus contrincantes se abalanzaban sobre ellos y saltaban con los pies levantados como tantas veces hemos visto en las canchas de fútbol.
Vestidas con largas botas blancas y pequeñas minifaldas, las dalinas Almendra y Mónica miraban estupefactas el espectàculo que se desarrollaba en su programa.
Ya completamente fuera de control, cientos de infantes con camisetas azules corrìan por el escenario, prendiendo fuego nubes de cartòn que formaban parte de la escenografía, tirando a la piscina al hombre disfrazado de cigarro gigante y pateando a los camarografos.
Las ùnicas que permanecieron congeladas en su estupefacciòn fueron Almendra y Mónica. Cuando finalmente intervino la policìa y se retomò el control de la situación, esta ultima dijo:
- Carajo, nunca más traemos montevideanos al programa.
Los de este ultimo comenzaron a correr buscando refugio detràs de personas mayores, mientras sus contrincantes se abalanzaban sobre ellos y saltaban con los pies levantados como tantas veces hemos visto en las canchas de fútbol.
Vestidas con largas botas blancas y pequeñas minifaldas, las dalinas Almendra y Mónica miraban estupefactas el espectàculo que se desarrollaba en su programa.
Ya completamente fuera de control, cientos de infantes con camisetas azules corrìan por el escenario, prendiendo fuego nubes de cartòn que formaban parte de la escenografía, tirando a la piscina al hombre disfrazado de cigarro gigante y pateando a los camarografos.
Las ùnicas que permanecieron congeladas en su estupefacciòn fueron Almendra y Mónica. Cuando finalmente intervino la policìa y se retomò el control de la situación, esta ultima dijo:
- Carajo, nunca más traemos montevideanos al programa.
24 de diciembre de 2007
leer en voz alta:
TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA
CULO:
CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO
CULO:
CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO
9 de diciembre de 2007
repeticiones
Platón dijo que un hombre no puede zambullirse dos veces en el mismo río, simplificando la frase de Heráclito: "En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos" (los mismos).
A partir de ahí podemos decir también (dándole vueltas obvias al asunto) que uno no puede pensar dos veces la misma idea, ni decir dos veces la misma palabra. No podemos abrazar dos veces a la misma persona. No podemos recorrer dos veces el mismo camino ni llegar dos veces al mismo lugar. Nunca podremos volver a hacer nada de lo que hicimos, por suerte, cada vez será la primera.
A partir de ahí podemos decir también (dándole vueltas obvias al asunto) que uno no puede pensar dos veces la misma idea, ni decir dos veces la misma palabra. No podemos abrazar dos veces a la misma persona. No podemos recorrer dos veces el mismo camino ni llegar dos veces al mismo lugar. Nunca podremos volver a hacer nada de lo que hicimos, por suerte, cada vez será la primera.
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