OLELÉ
OLALÁ
ALDOUS HUXLEY QUIERE SOPA
TERRY GILLIAM SE LA DA
11 de mayo de 2008
7 de abril de 2008
Dios te bendiga
como escrito en una columna o en la tapa de un tacho de basura
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
escrito y repetido hasta el cansancio en cada rincón de una ciudad de viejos
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
para que entre en tu cerebro como un ariete destruyendo las puertas que dejan afuera lo incoherente
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
una y otra vez, cristo te ama, cristo te ama, cristo te ama, repetido hasta la locura
y jodete, porque ni dios te bendiga , ni a cristo le importa. GIL
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
escrito y repetido hasta el cansancio en cada rincón de una ciudad de viejos
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
para que entre en tu cerebro como un ariete destruyendo las puertas que dejan afuera lo incoherente
dios te bendiga
dios te bendiga
dios te bendiga
una y otra vez, cristo te ama, cristo te ama, cristo te ama, repetido hasta la locura
y jodete, porque ni dios te bendiga , ni a cristo le importa. GIL
21 de marzo de 2008
Don
Alejandro Palmares Roche estaba solo.
Solo y enfrentado a miles de personas, parado sobre un estrado, montado en pleno 18 de julio.
Más allá de las luces de los reflectores que lo encandilaban, lograba ver a la multitud, y un centenar de flashes constantes que provenían principalmente de las primeras filas, allí donde estaba la prensa.
Según las encuestas era el candidato favorito, pero en las ultimas semanas los números no habían hecho más que fluctuar, por lo tanto todo estaba por verse aún. En otras circunstancias este hecho le habría provocado un ataque de pánico, pero ahora, al final de su campaña y luego de meses de estres, podía mantenerse allí parado sin derramar una gota de sudor.
El murmullo general comenzó a disminuir a medida que Alejandro Palmares Roche acercaba su boca al micrófono y tomaba aire. La imagen fue análoga durante un momento a la del olimpista que tensa sus músculos en el momento justo antes del disparo de largada.
Alejandro Palmares Roche. Su padre, Julio Palmares de León, había elegido ese nombre, así debía llamarse un hombre que sin duda llegaría lejos. Invirtió en los más caros internados, seleccionó los más exigentes tutores. Financió estudios que le asegurarían un futuro de codearse y sobresalir entre los más altos representantes de las mejores familias. Y allí estaba él. Si su padre pudiera verlo....
Abrió la boca.
Y estornudó.
Y estornudó.
Y volvió a estornudar.
Solo y enfrentado a miles de personas, parado sobre un estrado, montado en pleno 18 de julio.
Más allá de las luces de los reflectores que lo encandilaban, lograba ver a la multitud, y un centenar de flashes constantes que provenían principalmente de las primeras filas, allí donde estaba la prensa.
Según las encuestas era el candidato favorito, pero en las ultimas semanas los números no habían hecho más que fluctuar, por lo tanto todo estaba por verse aún. En otras circunstancias este hecho le habría provocado un ataque de pánico, pero ahora, al final de su campaña y luego de meses de estres, podía mantenerse allí parado sin derramar una gota de sudor.
El murmullo general comenzó a disminuir a medida que Alejandro Palmares Roche acercaba su boca al micrófono y tomaba aire. La imagen fue análoga durante un momento a la del olimpista que tensa sus músculos en el momento justo antes del disparo de largada.
Alejandro Palmares Roche. Su padre, Julio Palmares de León, había elegido ese nombre, así debía llamarse un hombre que sin duda llegaría lejos. Invirtió en los más caros internados, seleccionó los más exigentes tutores. Financió estudios que le asegurarían un futuro de codearse y sobresalir entre los más altos representantes de las mejores familias. Y allí estaba él. Si su padre pudiera verlo....
Abrió la boca.
Y estornudó.
Y estornudó.
Y volvió a estornudar.
10 de febrero de 2008
Tao. Re - Nacimiento
Volver a nacer, pero esta vez a través de uno mismo. Sacar fuera el desagradable ser arrugado, blando e indefenso, que enfrentado a todos los cánones de la estética es hermoso a los ojos de quien sabe mirarlo.
Entregar lo más intimo de uno a la merced y voluntad de un otro, sin más seguridad que la confianza.
Ser cálidamente recibido e incorporado a esa nueva persona, y descubrir al mismo tiempo su ser interior, vulnerable, cálido, confiado y tranquilo.
Entrar en el río, ser parte del todo, difuminar la propia identidad en una identidad más grande, infinita, eterna.
Entregar lo más intimo de uno a la merced y voluntad de un otro, sin más seguridad que la confianza.
Ser cálidamente recibido e incorporado a esa nueva persona, y descubrir al mismo tiempo su ser interior, vulnerable, cálido, confiado y tranquilo.
Entrar en el río, ser parte del todo, difuminar la propia identidad en una identidad más grande, infinita, eterna.
8 de enero de 2008
ta
Al grito de " Vamo´ carajo, hay que pudrirla !" los participantes que ese día representaban el equipo azul en nubeluz comenzaron a tomar a golpes de puño a los del equipo rojo.
Los de este ultimo comenzaron a correr buscando refugio detràs de personas mayores, mientras sus contrincantes se abalanzaban sobre ellos y saltaban con los pies levantados como tantas veces hemos visto en las canchas de fútbol.
Vestidas con largas botas blancas y pequeñas minifaldas, las dalinas Almendra y Mónica miraban estupefactas el espectàculo que se desarrollaba en su programa.
Ya completamente fuera de control, cientos de infantes con camisetas azules corrìan por el escenario, prendiendo fuego nubes de cartòn que formaban parte de la escenografía, tirando a la piscina al hombre disfrazado de cigarro gigante y pateando a los camarografos.
Las ùnicas que permanecieron congeladas en su estupefacciòn fueron Almendra y Mónica. Cuando finalmente intervino la policìa y se retomò el control de la situación, esta ultima dijo:
- Carajo, nunca más traemos montevideanos al programa.
Los de este ultimo comenzaron a correr buscando refugio detràs de personas mayores, mientras sus contrincantes se abalanzaban sobre ellos y saltaban con los pies levantados como tantas veces hemos visto en las canchas de fútbol.
Vestidas con largas botas blancas y pequeñas minifaldas, las dalinas Almendra y Mónica miraban estupefactas el espectàculo que se desarrollaba en su programa.
Ya completamente fuera de control, cientos de infantes con camisetas azules corrìan por el escenario, prendiendo fuego nubes de cartòn que formaban parte de la escenografía, tirando a la piscina al hombre disfrazado de cigarro gigante y pateando a los camarografos.
Las ùnicas que permanecieron congeladas en su estupefacciòn fueron Almendra y Mónica. Cuando finalmente intervino la policìa y se retomò el control de la situación, esta ultima dijo:
- Carajo, nunca más traemos montevideanos al programa.
24 de diciembre de 2007
leer en voz alta:
TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA TETA
CULO:
CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO
CULO:
CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO CULO
9 de diciembre de 2007
repeticiones
Platón dijo que un hombre no puede zambullirse dos veces en el mismo río, simplificando la frase de Heráclito: "En el mismo río entramos y no entramos, pues somos y no somos" (los mismos).
A partir de ahí podemos decir también (dándole vueltas obvias al asunto) que uno no puede pensar dos veces la misma idea, ni decir dos veces la misma palabra. No podemos abrazar dos veces a la misma persona. No podemos recorrer dos veces el mismo camino ni llegar dos veces al mismo lugar. Nunca podremos volver a hacer nada de lo que hicimos, por suerte, cada vez será la primera.
A partir de ahí podemos decir también (dándole vueltas obvias al asunto) que uno no puede pensar dos veces la misma idea, ni decir dos veces la misma palabra. No podemos abrazar dos veces a la misma persona. No podemos recorrer dos veces el mismo camino ni llegar dos veces al mismo lugar. Nunca podremos volver a hacer nada de lo que hicimos, por suerte, cada vez será la primera.
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