esta... es una flor...
la corté para ti, quería dartela
yo se que es un poco pelotudo
es medio clishé y todo eso
pero realmente quería darte esta flor
cuando la vi estaba pensando en otras cosas
pero inmediatamente me di cuenta
de que quería darte esta flor
no para que te guste
ni para que me quieras por darte flores
seguramente te parezca una boludez,
yo quería darte esta flor
por darte esta flor,
nada más.
21 de octubre de 2007
3 de octubre de 2007
100 para abajo.
100 metros más abajo la gente se agrupaba para ver el extraño acontecimiento. Pensaron que era una función gratuita de algún circo ambulante tal vez proveniente de África o Asia, sin duda aquello no se veía todos los días.
Como de costumbre, al poco rato llegaron los medios con sus cámaras a registrar lo que allí arriba sucedía. Estaban todos por completo, reporteros con las insignias de todos los canales de televisión, radio y periódicos, hasta algunos representando radios piratas de ciertos barrios cercanos.
Cuando vieron que la cosa daba para largo empezaron a llamar a más gente. Los que allí estaban fueron a buscar a sus hijos chicos y a sus ancianas madres para que pudieran verlo. En cuestión de algunas horas, las calles se habían cubierto de una multitud de personas que asombradas miraban al cielo. La mayoría se limitaba a mirar hacia arriba en silencio, algunos se quejaban de la tortícolis durante unos segundos y luego volvían a su posición de absorta estupefacción.
Todo parecía congelado en el tiempo, si alguien hubiera visto la escena desde arriba, miles y miles de personas en igual posición, mostrando sus caries al cielo, congelados, espectantes. Hasta que repentinamente todos esos ojos se llenaron de la más increíble expresión de terror.
Los que se encontraban debajo del espectáculo que se daba a 100 metros de altura trataron de huir, pero el amontonamiento no se los permitía. Los que se encontraban lejos se querían quedar a ver qué pasaba, y eso hacía imposible la huida de los otros. El pánico llenó las mentes de miles de personas que ahora solo golpeaban e intentaban pasar por encima del resto de sus congéneres, mientras que otros miles de personas se convertían en asesinos pasivos.
De pronto pasó lo que tenía que pasar, los elefantes comenzaron a caer de la diminuta telaraña, aplastando en la caída a los que allí estaban, y aplastando luego en su desesperada huida al resto de la gente.
Como de costumbre, al poco rato llegaron los medios con sus cámaras a registrar lo que allí arriba sucedía. Estaban todos por completo, reporteros con las insignias de todos los canales de televisión, radio y periódicos, hasta algunos representando radios piratas de ciertos barrios cercanos.
Cuando vieron que la cosa daba para largo empezaron a llamar a más gente. Los que allí estaban fueron a buscar a sus hijos chicos y a sus ancianas madres para que pudieran verlo. En cuestión de algunas horas, las calles se habían cubierto de una multitud de personas que asombradas miraban al cielo. La mayoría se limitaba a mirar hacia arriba en silencio, algunos se quejaban de la tortícolis durante unos segundos y luego volvían a su posición de absorta estupefacción.
Todo parecía congelado en el tiempo, si alguien hubiera visto la escena desde arriba, miles y miles de personas en igual posición, mostrando sus caries al cielo, congelados, espectantes. Hasta que repentinamente todos esos ojos se llenaron de la más increíble expresión de terror.
Los que se encontraban debajo del espectáculo que se daba a 100 metros de altura trataron de huir, pero el amontonamiento no se los permitía. Los que se encontraban lejos se querían quedar a ver qué pasaba, y eso hacía imposible la huida de los otros. El pánico llenó las mentes de miles de personas que ahora solo golpeaban e intentaban pasar por encima del resto de sus congéneres, mientras que otros miles de personas se convertían en asesinos pasivos.
De pronto pasó lo que tenía que pasar, los elefantes comenzaron a caer de la diminuta telaraña, aplastando en la caída a los que allí estaban, y aplastando luego en su desesperada huida al resto de la gente.
1 de octubre de 2007
A veces...
A veces gano,
a veces no.
A veces llueve,
a veces no.
a veces hay que darle pelota al tipo que te quiere vender una canción escrita por él y te promete que va a ser la mejor canción del año si se invierten algunos miles de dolares en publicidad,
a veces no.
a veces no.
A veces llueve,
a veces no.
a veces hay que darle pelota al tipo que te quiere vender una canción escrita por él y te promete que va a ser la mejor canción del año si se invierten algunos miles de dolares en publicidad,
a veces no.
16 de septiembre de 2007
Por TV
Unos científicos de norteamérica encontraron la cura para una extraña enfermedad que padecía cierta raza de chimpancé en peligro de extinción. La quinta temporada de 24 está llegando a su fin y es por demás atrapante el desenlace. Los mejores ringtones para celular los podés encontrar en una página, pero no me acuerdo cuál era. El papa quiere que las misas vuelvan a darse en latín. El próximo mes estará repleto de las mejores películas, si te lo perdés estás loco o muerto, una de dos. Los trastornos bi-polares son una de las enfermedades psicológicas más comunes de los ultimos años. La nueva fórmula de quitamanchas está causando estragos en todo tipo de remeras con estampados. Dove no reseca la piel como el jabón normal, es un jabón anormal. Paso de los toros quita la sed, a diferencia del resto de los refrescos dulces. Si querés sonreír sin tener que taparte la boca tenés que usar colgate. Si usas desodorante Linx y las minas no se te tiran arriba es porque sos un sapo. La única forma de verte sensual acodado en la barra de una discoteca es que estés tomando cierta bebida alcohólica cuyo nombre no puedo recordar. Si querés que se realicen tus sueños necesitás una cuenta bancaria. Si no tomás Johny Walker no tenés personalidad.
26 de agosto de 2007
Me encontré con ella. Iba caminando rapidito, con esos pasos apretados que da, y avanza como dando saltitos (esas cosas que la hacen tan linda). Caminaba así y toda rígida, cuando se acercó me di cuenta que murmullaba pequeños insultos y tenía los dientes apretados. "Esos pendejos... cuando los agarre van a ver" y cosas por el estilo.
Casi pasa de largo sin verme, pero la llamé, y además de darse vuelta ella, otros cuantos que estaban parados en la esquina se dieron vuelta para chusmear. "Ché Sofía"
Cuando me vio sonrió un poquito, como cuando la gente hace ese gesto como que se alegra de verte, solo que ella lo hacía enserio, se alegraba de verme.
"Qué andás haciendo por acá" y ese tipo de cosas y nos fuimos caminando por la vereda entre comoandases y tantostiempos.
Las valdosas de nueve panes ahora parecían el piso de una disco en los 70, bailamos entre la gente y los autos, algunas valdosas rotas, algun tropezón y una burla divertida, y toda la riza desparramada por lo que fuera.
Llegamos al bar de siempre y nos sentamos a comer una medialuna a medias. Ya no nos gustaba tanto ese bar, pero los ritos son los ritos, y las medialunas que antes eran tan baratas y grandes ahora eran tan caras y chicas, pero a quién se le ocurre rechazar una medialuna a medias.
La charla de siempre, esa que tanto nos gustaba tener, como una obra que se repite cada tanto tiempo, pero es igual de disfrutada cada vez que la dan. O como el chiste del water, que cada vez que lo cuento nos hace más gracia.
Así pasamos la tarde, ella no fue a donde iba y yo estaba justo donde quería estar. No había sol, y la gente tenía la misma cara de culo que siempre, pero ese dia era todo tan lindo.
Me acordé por qué era que ella me gustaba cuando eramos tan chicos, las mismas razones, esas cosas por suerte no maduran ni se pudren. Y cuando estaba por pensar en eso otra vez, le cantó un bolsillo.
"ah, es mi novio, perá que lo atiendo"
El peor de los tridores, esa cucaracha inmunda había sonado, el celular puede ser el peor amigo del hombre, es la archinemesis del perro.
El cielo se puso gris como estaba, y la gente siguió con su cara de culo, pero ahora yo me di cuenta.
Cuando cortó el teléfono me pude acordar que me tenía que ir. Nos saludamos con los cuandonosvemoses de siempre y las promesas de esto y lo otro.
Hice como que me iba y cuando me aseguré que ella estaba caminando hacia el otro lado me di vuelta para verla. Le miré la cola y cómo se alejaba caminando rapidito con esos pasos apretados que da, como dando saltitos.
Casi pasa de largo sin verme, pero la llamé, y además de darse vuelta ella, otros cuantos que estaban parados en la esquina se dieron vuelta para chusmear. "Ché Sofía"
Cuando me vio sonrió un poquito, como cuando la gente hace ese gesto como que se alegra de verte, solo que ella lo hacía enserio, se alegraba de verme.
"Qué andás haciendo por acá" y ese tipo de cosas y nos fuimos caminando por la vereda entre comoandases y tantostiempos.
Las valdosas de nueve panes ahora parecían el piso de una disco en los 70, bailamos entre la gente y los autos, algunas valdosas rotas, algun tropezón y una burla divertida, y toda la riza desparramada por lo que fuera.
Llegamos al bar de siempre y nos sentamos a comer una medialuna a medias. Ya no nos gustaba tanto ese bar, pero los ritos son los ritos, y las medialunas que antes eran tan baratas y grandes ahora eran tan caras y chicas, pero a quién se le ocurre rechazar una medialuna a medias.
La charla de siempre, esa que tanto nos gustaba tener, como una obra que se repite cada tanto tiempo, pero es igual de disfrutada cada vez que la dan. O como el chiste del water, que cada vez que lo cuento nos hace más gracia.
Así pasamos la tarde, ella no fue a donde iba y yo estaba justo donde quería estar. No había sol, y la gente tenía la misma cara de culo que siempre, pero ese dia era todo tan lindo.
Me acordé por qué era que ella me gustaba cuando eramos tan chicos, las mismas razones, esas cosas por suerte no maduran ni se pudren. Y cuando estaba por pensar en eso otra vez, le cantó un bolsillo.
"ah, es mi novio, perá que lo atiendo"
El peor de los tridores, esa cucaracha inmunda había sonado, el celular puede ser el peor amigo del hombre, es la archinemesis del perro.
El cielo se puso gris como estaba, y la gente siguió con su cara de culo, pero ahora yo me di cuenta.
Cuando cortó el teléfono me pude acordar que me tenía que ir. Nos saludamos con los cuandonosvemoses de siempre y las promesas de esto y lo otro.
Hice como que me iba y cuando me aseguré que ella estaba caminando hacia el otro lado me di vuelta para verla. Le miré la cola y cómo se alejaba caminando rapidito con esos pasos apretados que da, como dando saltitos.
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