hacía días que no se miraban, cuando uno cruzaba frente al otro, este simplemente nublaba la vista. Las palabras que se dirigían al contrario de cortar el hielo lo potenciaban, no por estar cargadas de bronca (eso habría ayudado) sino por estar cargadas de neutralidad.
La ultima vez que se gritaron fue después de que ella chocara en el estacionamiento del shopping.
La ultima vez que se besaron fue la misma noche.
La rutina se fue encargando de limpiar cuidadosamente toda expresión de vitalidad, y ellos se dejaron envejecer. Los años los atropellaron sin respeto ni dificultad. Lo que quedaba ahora era esa compota, una broma grotesca.
17 de noviembre de 2007
4 de noviembre de 2007
in
el local olía principalmente a tabaco y marihuana, pero de a ratos se sentía tambien el olor a la extraña mezcla de alcoholes, cloroformo, pegamento y solventes. Nada interesante pasaba en ese
lugar, ni en las cabezas de los que allí estaban.
Así la agonizante ciudad vieja vio pasar otra glamorosa noche de sabado.
lugar, ni en las cabezas de los que allí estaban.
Así la agonizante ciudad vieja vio pasar otra glamorosa noche de sabado.
21 de octubre de 2007
es una flor
esta... es una flor...
la corté para ti, quería dartela
yo se que es un poco pelotudo
es medio clishé y todo eso
pero realmente quería darte esta flor
cuando la vi estaba pensando en otras cosas
pero inmediatamente me di cuenta
de que quería darte esta flor
no para que te guste
ni para que me quieras por darte flores
seguramente te parezca una boludez,
yo quería darte esta flor
por darte esta flor,
nada más.
la corté para ti, quería dartela
yo se que es un poco pelotudo
es medio clishé y todo eso
pero realmente quería darte esta flor
cuando la vi estaba pensando en otras cosas
pero inmediatamente me di cuenta
de que quería darte esta flor
no para que te guste
ni para que me quieras por darte flores
seguramente te parezca una boludez,
yo quería darte esta flor
por darte esta flor,
nada más.
3 de octubre de 2007
100 para abajo.
100 metros más abajo la gente se agrupaba para ver el extraño acontecimiento. Pensaron que era una función gratuita de algún circo ambulante tal vez proveniente de África o Asia, sin duda aquello no se veía todos los días.
Como de costumbre, al poco rato llegaron los medios con sus cámaras a registrar lo que allí arriba sucedía. Estaban todos por completo, reporteros con las insignias de todos los canales de televisión, radio y periódicos, hasta algunos representando radios piratas de ciertos barrios cercanos.
Cuando vieron que la cosa daba para largo empezaron a llamar a más gente. Los que allí estaban fueron a buscar a sus hijos chicos y a sus ancianas madres para que pudieran verlo. En cuestión de algunas horas, las calles se habían cubierto de una multitud de personas que asombradas miraban al cielo. La mayoría se limitaba a mirar hacia arriba en silencio, algunos se quejaban de la tortícolis durante unos segundos y luego volvían a su posición de absorta estupefacción.
Todo parecía congelado en el tiempo, si alguien hubiera visto la escena desde arriba, miles y miles de personas en igual posición, mostrando sus caries al cielo, congelados, espectantes. Hasta que repentinamente todos esos ojos se llenaron de la más increíble expresión de terror.
Los que se encontraban debajo del espectáculo que se daba a 100 metros de altura trataron de huir, pero el amontonamiento no se los permitía. Los que se encontraban lejos se querían quedar a ver qué pasaba, y eso hacía imposible la huida de los otros. El pánico llenó las mentes de miles de personas que ahora solo golpeaban e intentaban pasar por encima del resto de sus congéneres, mientras que otros miles de personas se convertían en asesinos pasivos.
De pronto pasó lo que tenía que pasar, los elefantes comenzaron a caer de la diminuta telaraña, aplastando en la caída a los que allí estaban, y aplastando luego en su desesperada huida al resto de la gente.
Como de costumbre, al poco rato llegaron los medios con sus cámaras a registrar lo que allí arriba sucedía. Estaban todos por completo, reporteros con las insignias de todos los canales de televisión, radio y periódicos, hasta algunos representando radios piratas de ciertos barrios cercanos.
Cuando vieron que la cosa daba para largo empezaron a llamar a más gente. Los que allí estaban fueron a buscar a sus hijos chicos y a sus ancianas madres para que pudieran verlo. En cuestión de algunas horas, las calles se habían cubierto de una multitud de personas que asombradas miraban al cielo. La mayoría se limitaba a mirar hacia arriba en silencio, algunos se quejaban de la tortícolis durante unos segundos y luego volvían a su posición de absorta estupefacción.
Todo parecía congelado en el tiempo, si alguien hubiera visto la escena desde arriba, miles y miles de personas en igual posición, mostrando sus caries al cielo, congelados, espectantes. Hasta que repentinamente todos esos ojos se llenaron de la más increíble expresión de terror.
Los que se encontraban debajo del espectáculo que se daba a 100 metros de altura trataron de huir, pero el amontonamiento no se los permitía. Los que se encontraban lejos se querían quedar a ver qué pasaba, y eso hacía imposible la huida de los otros. El pánico llenó las mentes de miles de personas que ahora solo golpeaban e intentaban pasar por encima del resto de sus congéneres, mientras que otros miles de personas se convertían en asesinos pasivos.
De pronto pasó lo que tenía que pasar, los elefantes comenzaron a caer de la diminuta telaraña, aplastando en la caída a los que allí estaban, y aplastando luego en su desesperada huida al resto de la gente.
1 de octubre de 2007
A veces...
A veces gano,
a veces no.
A veces llueve,
a veces no.
a veces hay que darle pelota al tipo que te quiere vender una canción escrita por él y te promete que va a ser la mejor canción del año si se invierten algunos miles de dolares en publicidad,
a veces no.
a veces no.
A veces llueve,
a veces no.
a veces hay que darle pelota al tipo que te quiere vender una canción escrita por él y te promete que va a ser la mejor canción del año si se invierten algunos miles de dolares en publicidad,
a veces no.
16 de septiembre de 2007
Por TV
Unos científicos de norteamérica encontraron la cura para una extraña enfermedad que padecía cierta raza de chimpancé en peligro de extinción. La quinta temporada de 24 está llegando a su fin y es por demás atrapante el desenlace. Los mejores ringtones para celular los podés encontrar en una página, pero no me acuerdo cuál era. El papa quiere que las misas vuelvan a darse en latín. El próximo mes estará repleto de las mejores películas, si te lo perdés estás loco o muerto, una de dos. Los trastornos bi-polares son una de las enfermedades psicológicas más comunes de los ultimos años. La nueva fórmula de quitamanchas está causando estragos en todo tipo de remeras con estampados. Dove no reseca la piel como el jabón normal, es un jabón anormal. Paso de los toros quita la sed, a diferencia del resto de los refrescos dulces. Si querés sonreír sin tener que taparte la boca tenés que usar colgate. Si usas desodorante Linx y las minas no se te tiran arriba es porque sos un sapo. La única forma de verte sensual acodado en la barra de una discoteca es que estés tomando cierta bebida alcohólica cuyo nombre no puedo recordar. Si querés que se realicen tus sueños necesitás una cuenta bancaria. Si no tomás Johny Walker no tenés personalidad.
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